El problema no es ÉL

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Tercera vez que escribo gracias a Rodrigo Guendelman, es oficial, cada vez que escribe algo dirigido a nosotras, las quisquillosas, me dan ganas de responder o contribuir, ganas que no se satisfacen con los limitados caracteres de Twitter, ni con un sin fin de RT.

Aquí estoy, esta vez gracias a “Si hay hombres” columna que básicamente es un llamado claro para nosotras: cortémosla con el inconformismo, dejemos de soñar con el príncipe azul y asumamos lo que hay, con ganas, a que valoremos lo que si tenemos y no perdamos la vida en una persecución fantasma tras algo que no existe, nuestro hombre ideal (concepto a este punto casi indefinible y lleno de peros).

Esto me llevo a preguntarme “cómo es mi hombre ideal?” y siempre llego a lo mismo, un hombre que me haga sentir admiración. Claro, suena, se lee y se escribe fácil, pero hay un sin fin de factores, me explico:

Vivimos en un mundo en el que lo fundamental tiene cada vez menos peso, somos sensibles al que dirán, nos importa la aprobación, tenemos miles de modelos incrustados en el cerebro y un bombardeo infinito de un ideal que no existe, entonces como llegar a desprenderse de todo esto?

Hay mujeres que dejan hombres porque “ya no es tan bacán” qué es eso?!?! ahí entra en juego lo anterior, caer redonditas en esta convicción, que si, este es, es mino, su familia es normal, no es tan seco pero es inteligente, es cool, se ajusta al modelo etc etc … pero nada de lo fundamental, que es lo que nos hace superar el “ya no es tan bacán” y seguir adelante construyendo.

Que es lo fundamental? Lo que más nos cuesta apreciar, lo que si nos genera admiración, que le apasione lo que hace (que nos guste o no da igual) que no pierda su gracia, que sea buen padre (o material dispuesto) que nos ame sin peros, que nos preste el hombro y nos abrace fuerte, que sea fiel, que sea un par que vaya contigo a la guerra, que entienda quien eres y pueda leerte, que se muera por ti sin importar como te veas, que su señal infinita sea “aquí estoy y no me pienso mover”.

Y aunque mi primera reacción es “no, no me quiero conformar” es una estupidez colosal, el problema es no querer madurar y desprenderse de un sin numero de tonteras impuestas por una sociedad, que ya comprobamos, no es de lo más amigable. Entonces, wow! que fuerte, concluyo en que el problema no es con ellos, que están tratando de complacernos, ser mejores y grandes hombres, el problema es con nosotras mismas?…

@MaidaCox

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